ÍNDICE DE CUENTOS
- LADRIDOS DE UN PERRO
- MI AMIGO POE
- UNA ESCENA REPETITIVA
- MEMORIAS DE UN SUICIDA
- DENTRO DEL ESPEJO
- JUAN, EL CA…
- DENTRO DE MÍ
- LO QUE DEBES PAGAS
- CURIOSIDAD
- EL GRAN HOMBRE
2. MI AMIGO POE
Mi nombre es María, pero en donde vivo me
conocen como “Mayito”. No hay nadie en mi barrio que desconozca mi existencia,
pero, como no me han de conocer, si ellos conocen la historia de Pedro. Pedro
es mi hijo, o no sé si debo decir que era, porque ahora está muerto.
Mi hijo murió a los doce años, su padre luego
de su muerte se marchó de la casa, y lo último que supe fue que se ahorcó con
la correa de cuero que en su cumpleaños yo misma le regalé.
Él dejo una carta
para mí; esa carta me la entrego el oficial que me informó que Darío, mi esposo
se había ahorcado luego de que me formulara muchas preguntas que no dudé en
responder. Su suicidio fue atribuido a la muerte de nuestro hijo, en palabras
del oficial "El señor Darío no soportó la pérdida de Pedro, su hijo".
Pero esta no es la razón por la que se mató mi marido, yo sí sé porque lo hizo
y le doy la razón.
No me pregunten que decía la carta, porque
nunca la leí, apenas el oficial se marchó dejándome la carta a mi disposición, cerré
la puerta y me dirigí a la chimenea que estaba encendida, pues hacia mucho frió esa noche de invierno. Tiré la carta en el fuego sin dudarlo, sin abrirla, sin
leerla. Vi cómo se quemaba, esperé hasta que se hubiese convertido totalmente
en cenizas, solo para cerciorarme de que se quemará totalmente. Tampoco me
pregunten porque lo hice, no voy a responder a esa pregunta, saquen sus propias
conclusiones ahora que termine de contarles la historia de Pedro, Darío y María.
Cuando Pedro cumplió su undécimo cumpleaños,
era un niño bastante criticado en la escuela por su apariencia, él nació con
dificultades físicas, tenía una pierna más corta que la otra, y le costaba mucho
más que a los otros niños entender lo que sus profesores decían en clase. No
tenía amigos, y esto nos preocupaba a nosotros, que no encontrábamos ninguna
solución ante tal problema.
Cinco meses luego del undécimo cumpleaños de
Pedro, comenzamos mi marido y yo a notar a nuestro hijo, más feliz. No
entendimos el porqué, hasta que Darío mientras estábamos los tres juntos cenando, le preguntó a Pedro, porque estaba
tan feliz. Pedro miro hacia la puerta de la cocina que se encontraba justo
detrás de Darío. Mi marido se advirtió de este gesto de Pedro, y dirigió su
mirada a la puerta al igual que yo, pero no vimos nada.
Cuando Pedro nos vio voltear, se hecho a reír
y nosotros por un momento pensamos que solo era una broma de nuestro hijo. Pero
no era una broma, porque luego de la risa de Pedro, este nos habló como sigue:
-
"Mamá, Papá. Tengo un amigo y se llama Poe".
Darío y yo sonreímos de felicidad cuando Pedro
nos dijo esto. Sabíamos que nuestro hijo no era un niño popular y aún peor,
nunca había tenido un amigo. Así que le preguntamos que si donde vivía, pero su
respuesta no fue de mucho agrado ni para mi marido ni para mí.
-
Ahora vive en nuestra casa.
Por un minuto todo permaneció en silencio,
hasta que mis palabras rompieron el aire, le dije a Pedro, que si porque no nos
había consultado y él me respondió que Poe no iba ser ninguna molestia, porque
Poe no necesitaba comer, dormir ni bañarse. Cuando mi marido escuchó esto se
sorprendió y solo preguntó que si donde estaba Poe, a lo que Pedro le replicó,
que se encontraba a su lado.
Mi marido vio a lado y lado. Yo que me
encontraba un poco alejada de él, noté que no había nadie y él también lo notó
luego del movimiento de su cabeza. Después de esto, los dos entendimos que
estaba pasando, Poe era un amigo imaginario. No vimos ningún problema en que
Pedro tuviera un amigo imaginario, si este era feliz, por lo que le pregunté a
mi hijo acerca del aspecto de Poe.
Él sonrió y me respondió como sigue:
"¿Mamá,
papá acaso no lo ven? Poe es alto, negro, no tiene nariz, cabello negro
bastante largo, también tiene una pierna más corta que la otra, y solo tiene un brazo"
Cuando
Pedro nos describió a Poe quedamos horrorizado, yo recree la imagen de Poe en
mi mente, y me pareció algo aterrador. Darío regaño a Pedro y lo envió a su
alcoba. Hablé con mi esposo por largo tiempo y decidimos olvidar aquella
horrible escena. Al día siguiente en el desayuno, le prohibimos a Pedro que
hablará con ese amigo imaginario, le explicamos que no era real, solo era producto
de su imaginación. Pareció entendernos pero siete meses después cuando llego su cumpleaño número doce, eran las siete de la mañana. Darío y yo decidimos que
de sorpresa despertaríamos a nuestro hijo, y le daríamos su regalo, pero para
nuestro horror cuando abrimos la puerta de su alcoba, lo encontramos ahorcado
en mitad del cuarto con una soga que Darío usaba para amarrar su hamaca.
Yo quedé postrada en la puerta de su alcoba,
llorando incesantemente, mientras Darío cortaba la soga con una tijera que
encontró en la pequeña mesa de noche junto a la cama de nuestro hijo. Darío,
llorando y desesperado lo apretaba con fuerza y le hablaba, pero Pedro no
respondió. Al lado de la mesita de noche, pedro vio que aparte de la tijera había
un lápiz y una hoja. Sujetó la hoja con ambas manos y leyó en voz alta:
"Mamá y papá, he hablado con Poe,
todos estos días en los cuales se suponía que no debía hacerlo. Poe me dijo que
donde el vivía podía conocer a más personas, es decir tener más amigos. Le
pregunté cómo se llegaba a donde él vivía y me dijo que el único vehículo era
con la soga.
Espero
su llegada a la casa de Poe, los quiere su hijo, Pedro."
Luego de esto mi marido se
fue y yo me quedé en casa con un sufrimiento imposible de describir, luego me
llegó la carta de Darío, junto con el oficial y Poe. Poe me dijo que escribiera
esta carta para usted lector. Ahora que ya lo he hecho, puedo coger el vehículo
para la casa del amigo imaginario de mi hijo, el señor Poe.
Al siguiente día se encontró a la señora María
ahorcada. Lo extraño para los oficiales fue la carta y la cara de felicidad con
la que fue encontrada.
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